lunes, 2 de diciembre de 2019

15 DE NOVIEMBRE DE 1922: LA MASACRE.

ENSEÑANZAS DEL 15 DE NOVIEMBRE DE 1922
En la historia nacional encontramos un episodio trascendental de la lucha social ecuatoriana, en el que participó, por primera vez, un incipiente movimiento obrero que irrumpió en la escena política-social y promovió la transformación mediante la protesta, manifestación y muerte. Se trata de la Huelga General de Guayaquil del 15 de noviembre de 1922 en la que participaron diversos actores sociales y tuvo repercusión nacional. Hecho histórico que constituye un hito fundamental para el proletariado ecuatoriano.
Después del triunfo de la Revolución Liberal, la burguesía agroexportadora (cacaotera) mantuvo el poder político y económico, toda vez que el negocio del cacao constituía la base económica del Estado y soporte de los gobiernos liberales que lo regentaban. Sin embargo, existían otros grupos oligárquicos en ascenso -los burgueses financieros, importadores e industriales- que pugnaban por el poder político entre las élites económicas.
La crisis económica que sumió el Ecuador desde algunos años atrás, debido a la baja internacional de los precios del cacao, hizo que los gobiernos liberales que regentaban el Estado implementaran una política económica que mantenía los beneficios de la burguesía agroexportadora en desmedro de los obreros y otros sectores populares que, con sus sueldos de miseria y una exacerbada explotación, cargaban en sus espaldas el peso de la crisis; política que además estaba en franca contradicción con los intereses de la burguesía importadora e industrial.
En ese escenario, meses previos a noviembre de 1922, el movimiento obrero, conjuntamente con otros sectores populares, iniciaron una lucha reivindicativa que demandaba el respeto de las leyes laborales y el incremento de salarios. Incluso los estudiantes universitarios, apoyados por asociaciones obreras, iniciaron una serie protestas callejeras que exigían la derogación de leyes que afectaban a la comunidad universitaria.
El descontento popular aumentaba, en octubre de 1922 los obreros ferroviarios presentaban requerimientos a la empresa concesionaria del servicio, declararon la huelga y obtuvieron el apoyo de asociaciones obreras representadas principalmente por la Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana (en adelante FTRE) que realizó manifestaciones de apoyo, recaudación de fondos y llamamientos de solidaridad; paralizaron de esta manera el transporte entre costa y sierra. Por su parte, el Estado militarizó las estaciones y luego se disfrazó como “mediador”. La huelga de los obreros tuvo éxito ya que la empresa aceptó sus demandas.
Estos primeros resultados positivos de la lucha obrera hicieron que otras organizaciones y colectivos obreros, de las empresas eléctricas y de carros urbanos, confluyeran en la FTRE para luchar por sus reivindicaciones laborales. Para ello se organizó y convocó la Gran Asamblea de Trabajadores (en adelante GAT) que representaban a estas organizaciones y que declaró la huelga en contra de dichas empresas. Ante la negativa a llegar a acuerdos, el conflicto se agudizó, la solidaridad de otras organizaciones obreras declaraba huelgas parciales. La “mediación estatal” fracasó y el 13 de noviembre de 1922 la FTRE Y LA GAT declararon el PARO GENERAL -como se denominó al inicio.
El Paro General -que luego se denominaría Huelga General- tuvo un origen y objetivo estrictamente sindical y reivindicativo; sin embargo, aprovechando la magnitud y la fuerza de presión de los obreros, otros sectores antagónicos al movimiento obrero se plegaron para presentar sus peticiones al Estado liberal. A los requerimientos laborales se agregaron demandadas dirigidas contra la política económica del gobierno y el poder de la burguesía agroexportadora; la lucha espontánea de los obreros y sectores populares se gestó en medio de en un entramado de pugnas y alianzas oportunistas y los genuinos intereses de los sectores populares.
En ese entonces entra en escena la ya existente Confederación Obrera del Guayas (en adelante COG), que tenía otras preocupaciones, no relacionadas precisa y exclusivamente con los intereses del proletariado, sino que pugnaba por medidas de carácter político-económicas -baja de los tipos de cambio e incautación de giros de moneda extranjera- defendidas por la burguesía importadora y financiera; relegando a un segundo plano las demandas salariales de su base social.
Estas medidas demandadas por la COG fueron ajenas a los debates iniciales del GAT en donde se declaró el Paro General, sin embargo, el 13 de noviembre de 1922 confluyeron la FRTE y la COG en la Gran Asamblea Popular (en adelante Asamblea), en la que se declaró la Huelga General, secundando el llamamiento inicial del FTRE Y GAT pero ahora agregando las demandas de la COG, que supuestamente beneficiaría a los obreros y sectores populares.
Las nuevas demandas agregadas a última hora dan otro giro a los acontecimientos y la lucha estrictamente sindical se convierte en un conflicto político que reclamaba la incautación de giros que afectaba a la burguesía agroexportadora pero beneficiaba a la burguesía importadora e industrial -sin poder político, hasta entonces.
Así las cosas, la enorme manifestación de Guayaquil en los días 14 y 15 de noviembre de 1922 exigía la aprobación de medidas en relación al cambio y la incautación de giros. Se inició la negociación entre el gobierno y una comisión de la Asamblea que –no podía ser de otra manera- incluía a representantes de la burguesía financiera ligada al sector importador e industrial. Mientras la “comisión negociadora” llegaba a acuerdos con el gobierno, los obreros y sectores populares eran reprimidos violentamente por la policía y militares, mediante detenciones y asesinatos. Al siguiente día de la masacre el gobierno publicó el decreto que ordenaba la incautación de giros y se procedió a la detención y confinamiento de los dirigentes obreros, sobre todo de la FTRE, debilitando de esta manera al movimiento obrero.
El 15 de noviembre de 1922 significa, por un lado; la irrupción del movimiento obrero en el ámbito político ecuatoriano, como un decidido actor social que propugnó la lucha reivindicativa; y por otro, el inicio de la debacle del régimen político liberal sustentado por la burguesía agroexportadora y el ascenso de la burguesía importadora y financiera que pugnaba por el poder político.

Sin embargo, los hechos de octubre y noviembre de 1922 develaron la verdadera naturaleza del Estado como instrumento de poder de las clases dominantes. Al inicio del conflicto se mostró como conciliador y mediador entre las demandas obreras y la intransigencia de los capitalistas; contrariamente, con las medidas económicas impuestas durante la crisis económica mostró su compromiso con la burguesía agroexportadora que lo regentaba y sostenía. Durante la Huelga General, ante el temor de la rebelión popular por la fuerza de la insurgencia sindical, adoptó su papel negociador con las élites y grupos antagónicos al movimiento obrero, que pugnaban por el poder político, cediéndoles parcelas de poder y otorgándoles concesiones; en cambio, con el movimiento obrero que había mostrado la fuerza de su organización, la solidaridad de clase, su capacidad de lucha y sacrificio, fue represor, debilitando al movimiento a sangre y fuego ante el “temor” creciente de una revuelta popular que ponga en peligro los intereses de la burguesía en general.

El 15 de noviembre de 1922 y los antecedentes previos arrojan un cúmulo de enseñanzas para el proletariado ecuatoriano y su lucha por la emancipación definitiva, entre ellas, las siguientes:
a) Al prever los ciclos de las crisis económicas capitalistas se prevé también la agudización del descontento y la rebeldía del proletariado y otros sectores populares. De ahí la necesidad de contar con organizaciones obreras conscientes y revolucionarias que canalicen esa fuerza hacia la consecución de los intereses inmediatos pero también estratégicos de los sectores explotados; organizaciones obreras independientes, libres de compromisos y alianzas con grupos políticos antagónicos.

b) Sin embargo, no es suficiente con la existencia de organizaciones o federaciones obreras sino que estas deben contar principios de clase que no les permita contradecir los intereses del proletariado defendiendo posturas que beneficien directa o indirectamente a la burguesía, como sucedió con la posición de la COG. Posición que ahora se afirma a través de los caducos dirigentes sindicales que pactan con el Estado y que están vinculadas a los partidos revisionistas induciendo a las masas al colaboracionismo, espontaneísmo y a marchar simplemente a la cola de las élites dominantes.
c) La utilización del incipiente movimiento obrero por facciones de la burguesía que se disputaban el poder político se produjo principalmente por la falta de independencia del movimiento, ya que las organizaciones mutualistas de la costa ecuatoriana, representadas en su mayoría por la COG, mantenía lazos con grupos de poder de ese entonces, lo que explica su defensa de tesis económicas que favorecían a grupos antagónicos; por otra parte, el incipiente sindicalismo representado por la FTRE estaba limitado por una ambigua conciencia de clase debido a las tendencias mutualistas de su base social, que permitió la manipulación de las organizaciones obreras mediante una supuesta confluencia de intereses entre propuestas oligárquicas y la reivindicación obrera.
d) La importancia de la huelga como instrumento para la lucha de clases, no solo reivindicativa sino política; la importancia de la lucha sindical por rama de trabajo y no por empresa, porque permite y facilita la solidaridad de obreros y la efectividad de las acciones de presión; la necesidad de educación sindical y política a los obreros que permita adquirir conciencia de clase e identificar a dirigentes que trafiquen con los intereses proletarios.
e) Los hechos de Noviembre de 1922 deben ser tomados no simplemente de manera romántica sino establecer sus aportes y limitaciones para provocar verdaderos saltos cualitativos para la clase trabajadora. Es innegable el arrojo y la combatividad de la clase obrera y las masas populares en dicha jornada histórica, debe ser reivindicada desde la importancia de la lucha, la movilización y el odio de clase. Pero además nos deja claro que el proletariado debe organizarse políticamente como partido (no electoral, clandestino, conspirador, guiado por el marxismo), como vanguardia, que permita elevar el nivel de consciencia de clase, pero además que defina un programa político propio para no subordinarse a los planes de las élites explotadoras, que busque la destrucción del viejo Estado y que construya una nueva sociedad.
Así como en 1922, el Estado sostenido por la burguesía ecuatoriana ha hecho que el peso de la actual crisis económica la soporten obreros, campesinos sin tierra, comerciantes autónomos y demás sectores populares, mediante una serie de medidas económicas, reformas tributarias, leyes y reglamentos laborales que aumentan el margen de explotación, permite el despido de miles de compañeros, incrementan los precios de los productos de primera necesidad, congelan de salarios. Es necesario, entonces, crear y propugnar organizaciones obreras independientes dispuestas a luchar contra la injusticia, la desigualdad, el hambre, la codicia, la explotación y la opresión; retomar la bandera del 15 de noviembre de 1922 y gritar: ¡Organización! ¡Independencia de clase! ¡Lucha de clases! ¡Revolución!.
Movimiento Vientos del Pueblo
Noviembre 2018

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 este documento apareció en la página digital REBELION.
 
La huelga del 15 de noviembre de 1922

Prensa Latina

En América Latina hay una larga tradición de lucha de los trabajadores por conquistar derechos laborales, mantenerlos o ampliarlos. En ese camino, la imposición del capital sobre el trabajo no ha dudado en desatar represiones contra el movimiento obrero, a fin de sujetarlo y dominarlo. En la historia regional se han registrado, asimismo, episodios de lucha y desgracia que dejaron su marca en las conciencias colectivas. En cada país ha habido escenarios de violencia y muerte contra las aspiraciones justas de los trabajadores.

El grupo Quilapayún en su “Cantata de Santa María de Iquique” (1970), recoge uno de los episodios más dolorosos acaecidos en Chile, el 21 de diciembre de 1907, cuando fueron asesinados centenares de obreros del salitre que demandaban mejoras salariales, así como otros reclamos laborales.

En Ecuador se suscitó un episodio igualmente sangriento, el 15 de noviembre de 1922. Para ubicar el contexto de ese hecho, vale señalar que el proceso de la acumulación originaria que abordó Marx en forma global y casi concentrada en Inglaterra naturalmente, no ha sido el mismo acaecido en América Latina -en forma específica- y menos aún en Ecuador, de modo que ese "vacío" solo puede ser llenado con investigaciones históricas concretas.

Emergido tardíamente, los inicios del capitalismo ecuatoriano fueron visibles a fines del siglo XIX e inicios del XX. El proceso de la acumulación originaria, abordado globalmente por Marx, no ha sido el mismo en América Latina. 
 A grandes rasgos, la colonia no disoció en Ecuador a poseedores de fuerza de trabajo libre y a capitalistas dueños de dinero y medios de producción. Luego de la independencia, durante la vida republicana decimonónica, tampoco tuvieron lugar procesos estructurales que condujeran a esa disociación, ya que sus alcances fueron muy relativos con la liberación de esclavos (1851), la abolición del tributo indígena (1857), la sustitución del diezmo (1890) o los decretos dictados por Eloy Alfaro para tratar de introducir el trabajo asalariado en las haciendas.


La vigencia del régimen oligárquico ecuatoriano impidió la industrialización efectiva del país y el surgimiento de un mercado libre de fuerza de trabajo, como precondiciones para el capitalismo. En realidad, con la Revolución Juliana (1925) se inició un largo período para la superación de ese régimen, definitivamente liquidado con la reforma agraria de 1964, que abolió las modalidades precarias de trabajo favoreciendo el inmediato mercado libre de fuerza de trabajo indígena y campesina.


En estricto rigor, el capitalismo ecuatoriano es tardío: sus inicios apenas son visibles a fines del siglo XIX e inicios del XX -cuando surgen las primeras manufacturas e industrias-, avanza a mediados de siglo durante el auge bananero (1950-1960/65) y definitivamente se consolida en las décadas "desarrollistas" de 1960 y 1970. A ese lento desarrollo capitalista lo acompañó el crecimiento y desarrollo de la clase trabajadora asalariada, base del movimiento obrero que recién emerge a fines del siglo XIX y, sobre todo, a inicios del XX.
Cabe recordar el papel sindicalista que desempeñó el ciego cubano Miguel de Albuquerque, en la época radical-liberal, en respaldo a Eloy Alfaro, y cómo gracias a esa labor nació en Guayaquil la Confederación Obrera del Guayas (COG, 1905), la más importante organización de su tipo en los orígenes del movimiento. Años más tarde surgirían otras, entre las que merece destacarse la Sociedad Cosmopolita de Cacahueros "Tomás Briones", a cuya iniciativa se constituyó, en 1922, la Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana (FTRE), que pronto desplazó a la COG en el liderazgo del movimiento obrero de Guayaquil.

En el mismo mes de octubre, la Asamblea de Trabajadores del Ferrocarril del Sur, en Durán, resolvió presentar al gerente, J.C. Dobbie, un pliego de peticiones cuyas demandas centrales fueron
:
• que se respete la ley de 8 horas de jornada diaria y la de accidentes de trabajo. La jornada de 8 horas fue decretada en 1916 y la Ley sobre Accidentes de Trabajo en 1921;

• aumento de salarios: mientras la remuneración mensual de los trabajadores era de unos 30 sucres, el sueldo de los jefes era de por lo menos 250 dólares, en momentos en que el dólar llegaba hasta a 4 sucres;

• considerar la semana de trabajo de 6 días: hasta entonces, la semana laboral era de 7 días;

• estabilidad laboral: a fin de no separar a cualquier trabajador sin causa justificada;

• otras: suprimir descuentos de los sueldos de los trabajadores para el hospital, un nuevo cirujano, botiquines en Durán, Bucay y Ambato, restituir en el puesto a varios trabajadores despedidos.
Al no recibir respuesta, los ferrocarrileros iniciaron la huelga, respaldada por la FTRE, la COG y la Asociación Gremial del Astillero. En los siguientes días, aumentó la solidaridad de otros gremios de trabajadores. La alarma que produjo la paralización del ferrocarril en el país, forzó al gerente Dobbie a entrar en arreglos con los huelguistas. El 26 de octubre las partes suscribieron el Acta en que se aceptaban los planteamientos de los trabajadores.

El éxito de los ferrocarrileros de Durán dio pie a numerosas reivindicaciones laborales de los guayaquileños. El 8 de noviembre, los trabajadores de la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica y de la Empresa de Carros Urbanos presentaron sus demandas a los patronos. El reclamo de los empleados, motoristas y conductores de los tranvías eléctricos incluyó, en lo esencial:

Sancionadas por la Constitución de 1929 y el Código del Trabajo de 1938 las conquistas laborales en el país, aunque garantizadas, no siempre han sido respetadas y hoy corren el riesgo de ser revertidas. 
 
• la ley de 8 horas, y pago de sobretiempos;
• aumento de salarios;
• estabilidad laboral;
• cumplimiento estricto de la Ley de Accidentes de Trabajo;
• planteamientos específicos: regulación del número de vueltas, permisos, pasajes, carros, responsabilidades de los conductores, calamidad doméstica y otras.

Los operarios de los carros de tracción a mula coincidieron en establecer turnos cada 12 horas, y cada 6 alternativas; pago de sobretiempos que excedan las 8 horas; cese de despidos; aumento de salarios; cumplimiento de la ley de seguro y accidentes. En los siguientes días, se sumaron a las huelgas los trabajadores del gas, verteros y conductores de carros urbanos, del taller de carrilanos, cascajeros, etc. Uno de los Manifiestos sostuvo:

"Existe una ley que determina el tiempo de trabajo diario, en ocho horas como máximo, y, sin embargo, se nos obliga a trabajar 18 y 20 horas al día". El día 10 se sumaron a la huelga los trabajadores de las fábricas de Guayaquil. El 11, artesanos y constructores; el 13 los voceadores y nuevas fábricas; este día la FTRE declaró el paro general. El 14 Guayaquil fue una ciudad paralizada y sin luz.
El día 15 de noviembre, la gigantesca manifestación por las calles de Guayaquil fue reprimida a fuego abierto. Murieron centenares de obreros”
Los trabajadores, el 15 de noviembre de 1922, expresaron el despertar de las reivindicaciones laborales en el Ecuador, justas, en un medio atrasado en los derechos laborales ya conquistados en otros países. Sin embargo, las reivindicaciones reclamadas fueron calificadas como "comunistas" y "excesivas". Y la matanza obrera de Guayaquil, de la que fuera responsable el gobierno de José Luis Tamayo (1920-1924), incluso fue justificada con el argumento de que se había disparado contra "saqueadores" y "delincuentes". Todo para esconder la responsabilidad compartida de los capitalistas de la época.


Naturalmente dicho episodio fue marginado en los relatos históricos hegemónicos, pero su memoria ha sido rescatada por los pocos historiadores del movimiento de los trabajadores ecuatorianos. Retrata el poder que tuvo el régimen oligárquico y los inicios del capitalismo. Las conquistas laborales, que finalmente se lograron en la Constitución de 1929 y en el Código del Trabajo de 1938, aunque garantizadas, no siempre han sido respetadas. Y hoy corren el riesgo de ser revertidas por la fuerza que han adquirido las propuestas de “flexibilidad” y “flexiseguridad” laborales, impulsadas por las elites empresariales más ricas e influyentes del país.

Juan J. Paz y Miño Cepeda: Historiador y analista ecuatoriano. 

Fuente: http://firmas.prensa-latina.cu/index.php?opcion=ver-article&cat=P&authorID=129&articleID=2575&SEO=paz-y-mino-cepeda-juan-jose-ecuador-la-huelga-del-15-de-noviembre-de-1922

 
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- La huelga del 15 de noviembre de 1922------------------------------------------------------------------------------------------------------ EN MARCHA . NOVIEMBRE DE 2020--------------------------------------------------------------------------------------------------------------- fue una acción de gran relevancia para el movimiento obrero. En ese momento histórico se pudo contemplar la fuerza que tiene la unidad de los trabajadores y también la brutalidad con la que puede actuar un gobierno al servicio de las clases dominantes.----------------------------------- La gran huelga empezó en octubre de 1922, la Asamblea de Trabajadores del Ferrocarril del Sur, en Durán, presentó un pliego para pedir el pago puntual de sus sueldos y mejoras laborales como la aplicación de las 8 horas de trabajo que se estaba instaurando en el país. Pese a que en ese momento histórico recién se organizaba el movimiento ecuatoriano por la profunda crisis económica y política que atravesó el país los sectores populares se unificaron en estas acciones de lucha. ------------------------------------------------------------------------------------- Según el banquero Emilio Estrada, la venta de cacao produjo s/.49.891.000 en 1920 bajando a s/.26.320.000 en 1922, es decir, a cerca de la mitad. La escalada de los precios, no sólo se debía a la devaluación monetaria, sino también a la inflación producida por la emisión de grandes cantidades de billetes sin respaldo por parte del Banco Comercial y Agrícola.------------------------------------------------------------------------------------- El hambre y la miseria, en suma, estaban presentes en todas partes. El pan faltaba en todos los hogares proletarios.------------------------------------- La primera semana de noviembre fue el punto crítico, cuando trabajadores de las empresas de luz y fuerza eléctrica y de carros urbanos, exigieron solución a sus demandas. Al radicalizarse la huelga surgió el apoyo de otros sectores de trabajadores y obreros. El desenlace de esta huelga se resume en el mensaje que envió el presidente de la República de ese época, el liberal José Luis Tamayo, que ordenara a los militares: “General Barriga.- Espero que mañana a las seis de la tarde me informará que ha vuelto la tranquilidad a Guayaquil, cueste lo que cueste, para lo cual queda usted autorizado.- Presidente Tamayo”.---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Esta orden del liberal Tamayo produjo que el Ejército, movilice a sus batallones Constitución, Zapadores del Chimborazo, Montúfar, Marañón, Artillería Sucre No. 2 y Cazadores de los Ríos, quienes dispararon sus fusiles sin ninguna consideración y de forma por demás indiscriminada. La masacre que se produjo el 15 de noviembre de 1922, este fue el bautizo de sangre de la clase obrera ecuatoriana.----------------------------------------------------------------------------------------------- Sobre las dimensiones de la matanza hay algunas versiones. Una de las obras que narran los hechos es “Las cruces sobre el agua” de Joaquín Gallegos Lara, quien tenía 13 años en los días en que se produjo la matanza, así también Alejo Capelo ha escrito sobre esta brutal represión.--------------------------------------------------------------------------------------------- Por la cantidad de víctimas de la represión militar y policial se mencionan, desde varios escritores, que los cadáveres fueron llevados a fosas comunes y otras versiones señalan que fueron arrojados al río Guayas, luego de haberse abierto los estómagos e introducidos allí piedras, en la pretensión, según Joaquín Gallegos Lara, de que los cadáveres no flotasen. Los amigos y parientes de los caídos lanzaban cruces sobre el agua en señal de homenaje y conmemoración. De ahí el nombre que el autor guayaquileño diera a su novela: “Cruces sobre el agua”, que sin lugar a duda es una obra que, de forma épica, se refiere a la masacre cometida el 15 de noviembre de 1922.---------------------------------------------------------------------------------------------------------- Desde los escritores e historiadores de la burguesía se ha buscado distorsionar los hechos, tratando de justificar al gobierno de turno y de señalar que la cantidad de víctimas no fue tan grande como aseguran ciertos personajes de la época. -------------------------------------------------------------------------------------- Desde entonces el movimiento obrero ha venido consolidado su unidad y conoce la fuerza que tiene y sabe cómo defender sus derechos. En homenaje a los obreros caídos en 1922, presentamos esta reseña histórica de los valerosos trabajadores que entregaron sus vidas por luchar por días mejores para todos los ecuatorianos.--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Esta huelga es la primera demostración de lucha de la clase obrera como clase y en contra de la burguesía. Es un hecho de gran trascendencia para los trabajadores ecuatorianos, hoy a 98 años de esta gesta los obreros nos presentamos en las calles, en los tribunales y en los procesos electorales para reivindicar los derechos que se han conseguido con estas luchas.-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

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